domingo, 10 de enero de 2010

El poder de la Iglesia-Estado como finalidad Estética de la Sociedad Feudal.

Si la Humildad y Esperanza se albergaban en los corazones de los creyentes Judeo-Cristianos, la formación de la sociedad feudal europea llevó a la Iglesia Católica Romana hacia la conformación de intereses que distaban mucho de las pasiones de resignación y humildad, y dieron al Emperador y Pontífice un poder terrenal tan impresionante como el de los monarcas de la antigüedad.

El Cristianismo Medieval en Occidente se impuso en particular a partir del siglo IV, cuando Hilario de Poitiers, Ambrosio de Milán, Jerónimo y Agustín de Hipona aportaron en teología, moral, pastoral e incluso en el saber profano el fondo del cimiento de la Edad Media. Particularmente, Ambrosio sustituiría las antiguas virtudes : la Caridad sustituía la Justicia ; la Fe sustituía a la Sabiduría y la idea del “matrimonio místico” entre el alma y el verbo (en la exégesis del Cantar de los cantares). De este modo se fundamentó la idea de piedad y la ascética medieval. El cristianismo aparecía a los hombres del siglo IV más que un dogma, teología o institución, como un estilo de vida, como el ideal del “hombre nuevo”. El culto, la liturgia, la devoción, fueron los instrumentos de este cambio. Desaparecida la sabiduría, desapareció la instrucción, el cristianismo no se interesaba por la juventud y menos por la infancia. La educación fue reducida a la enseñanza religiosa (lecturas sagradas y cantos piadosos) y a la participación en peregrinaciones ; se hizo un culto especial a los mártires y a las reliquias.

En el siglo VI surge la lista de los pecados capitales que evidencian la agresividad respecto de la Iglesia como institución hacia el hombre común y de esta manera, las prácticas de penitencia, de humildad y de caridad (amor fraterno por medio de la limosna), presuponían nuevas relaciones sociales. La subordinación y la solidaridad dentro de las relaciones de clase toman nuevas formas en donde los bárbaros hacían contacto con los antiguos romanos y se fundían en una barbarización del cristianismo concurriendo la justicia divina y la justicia terrenal en un campo de Caridad. Así, los cristianos “caritativamente” acogieron a los pueblos bárbaros.

Los pueblos bárbaros crearon cada uno su reino, a base de sangrientas luchas territoriales entre ellos ; al contacto de su cultura con los pobladores romanos, se sacudió la fe y la esperanza cristiana, la humildad y la resignación parecían cosa del pasado. Con las conquista de Carlos el Magno, fundó el Estado de la Iglesia en el año 781. Mas tarde se coronaría Carlo Magno, Emperador en Roma en el año 800, creando el Imperio Carolingio. Hacia el año 814 Carlo Magno había creado un Imperio cristiano en toda Francia, Alemania, Checoslovaquia y Yugoeslavia, frente a los reinos bretones del norte, bárbaros del este y musulmanes de España al oeste.

Los obispos cristiano - occidentales dieron su venia (acción de gracia) a Carlo Magno a quien desearon “Que sea señor y padre, que sea rey y sacerdote, que sea el moderador y guía de todos los cristianos”. Por su parte, el Papa León III lo coronaría emperador obteniendo la Iglesia de tal alianza un sin fin de ventajas, entre las que destacaron : la formación del patrimonio de San Pedro, basándose en una pretendida Donación de Constantino ; la destrucción por los francos del reino lombardo, enemigo de Roma y los estados pontificios ; y una dignidad especial que se sustentaba a partir de ser Roma quien coronaba al emperador. Sin embargo, Carlo Magno había adquirido la Deo coronatus, (coronado por Dios) y esto ponía directamente al emperador en relación con Dios reduciendo el papel del Papa al de un intermediario y haciendo de Carlo Magno el “nuevo David” (Rey y Sacerdote).

Pero el Papado no quiso quedarse atrás y pronto reconfirmó su papel argumentando que “Cristo concedió y confió a Pedro los derechos del reino de los cielos y de la tierra” como lo había asentado Nicolás I hacia el año 860, y confirmó la fe en el bautismo, única entrada a la sociedad cristiana : ecclesia designa el conjunto de los bautizados. De esta manera, la Iglesia debía ser la que designara al Emperador, pues éste tenía el nombre de rector ecclesiae (gobernador de la iglesia). Al mismo tiempo, durante el siglo IX, la misa se convierte en el acto comunitario más importante de todos los habitantes del Imperio  bajo una ceremonia cada vez más cargada de liturgia en donde se señala con claridad la división entre clérigos y laicos. El Imperio era pues un conjunto de pueblos en donde cada domingo se asistía a la parroquia para que cada cristiano tomara conciencia de su profunda unidad en el seno de la misma Iglesia, el mismo Imperio y alrededor del mismo altar.

De este modo se crea el particular ideal de fidelidad, es decir, el fiel es todo aquel que, siendo cristiano (obedeciendo a la Iglesia), es súbdito del emperador y vasallo de su señor. En esta forma queda asentada esta nueva alianza promovida por la Iglesia y el Estado carolingio, en donde se confunden lo espiritual y lo temporal y lo simbolizan a través de la figura del Arca de la Alianza del Antiguo Testamento. A este Imperio le sucederá nada menos que el Santo Imperio Romano Germánico tras la coronación Imperial de Otón I, rey de Italia que obtendrá el preciado privilegio sobre Estados Pontificios hacia el año 961.

Para el Año Mil, existían múltiples reinos y ducados por toda Europa que compartían el cristianismo ya sea romano u ortodoxo pero que se hallaban frente a los musulmanes, otra de las sociedades estratificadas monoteístas que como Bizancio, apreciaba la sabiduría, la justicia y los valores de Fe y Esperanza. El choque religioso por ambas al enarbolar un solo Dios, distinto entre ellas, era apenas un principio de la verdadera forma con que reinaba sobre ambos pueblos cristiano y musulmán por el uso del poder terrenal. Fue en este tiempo que dos actitudes invadieron al Imperio : el temor y la esperanza.

El miedo de los cristianos del Año Mil tiene sus raíces en la vida cotidiana en donde se vivía bajo la zozobra de epidemias (mal de los ardientes) ; el hambre ; los presagios ; y la aparición de monstruos. El Diablo hace su aparición por vez primera en la Tierra tras la venida de Cristo. El Diablo se hallaba en todas partes y era visto por múltiples personas, una descripción de él a principios del siglo XI aparece en Borgoña por el monje Raúl Glaber. Estas apariciones y temores eran provenientes a los ojos de los cristianos por una obviedad : sus pecados. Para combatir estos temores, los cristianos ayunaban, suplicaban a los santos, a sus reliquias, etc. todo era Penitencia. Esto traería como consecuencia un nuevo fortalecimiento del espíritu ahora institucionalizado con los santos y sus “santas causas”.

Las “santas causas” eran todas aquellas acciones que la Iglesia daba por “buenas” y que había tomado de ejemplo a través de la vida y martirio de los santos. La santidad era un proceso por el cual se alcanza la perfección a base de una vida cristiana, una obediencia irrestricta a las normas de la Iglesia y una actitud inquebrantable hacia la Caridad y la Fe. Así, muchos mártires cristianos se hicieron santos y por donde quiera, a través de milagros, se nombraron santos a múltiples hombres de la Iglesia y aún a laicos que mantenían la unidad de la parroquia y del feudo. Hasta estos santos marchaban peregrinaciones y se mantenían en oración y penitencia los moradores. Las cruzadas son, precisamente, el final de la tradición de las peregrinaciones y de la psicología penitencial. Los infieles que dominan los Santos Lugares eran considerados por los cristianos los “verdugos de Cristo”, y merecían un castigo. Los pobres, que ahora se han multiplicado por todo el Imperio Cristiano, tendrán un nuevo papel, pues formarán filas entre los batallones de cruzados . La gloria por salvar a Cristo de sus verdugos los incentiva de forma tal que conforman el contingente más grueso, tal y como lo atestigua la Canción de Antíoco : “andando descalzos, alimentándose de hierbas y raíces”.

Otro acto significativo a consecuencia del año Mil fue es espíritu de Las Cruzadas que demostrará una cristiandad segura de su Fe y contundentemente “alérgica a los otros”, es decir, hacia los judíos y los musulmanes. Si bien ya los judíos habían sido expulsados del reino franco en el año 629 por Dagoberto, los árabes habían penetrado a Europa tras derrotar a Rodrigo, último rey visigodo, en el año 711. Durante el siglo IX los árabes saquearon y destruyeron ciudades tan importantes como Marsella y Roma, pero finalmente, los árabes fueron expulsados de Europa, primero de toda Italia y de Cerdeña por el papa, los pisianos y los genoveses hacia 1015. Esto conllevó a un espíritu libertador de los “lugares santos”.

Las cruzadas (de los siglos XI al XIII) nos muestran una cristiandad segura de sí misma pero alérgica a los “otros”,  primero hacia los judíos y más tarde hacia los musulmanes. A pesar de la agresividad de la cristiandad europea occidental no dará frutos y Palestina seguirá bajo manos musulmanas, pero son sin duda las cruzadas la enseñanza más próspera para que se desatara más tarde la reconquista por España. De este modo, no es sino hacia el siglo el año 1492, cuando los Reyes Católicos conquistan Granada y expulsan finalmente a los musulmanes de Europa, una  Reconquista que duró dos siglos y en la cual había ya un doble aspecto de fascinación religiosa y seducción material, en particular, para aquellos caballeros pobres herederos de las cruzadas y el pueblo indigente de la cristiandad : Penitencia y ansia escatológica.

El Emperador y el Pontífice tenían un gran poder terrenal y divino que mantenían gracias a la conjunción de Caridad y Fe, a la Misa, al Temor y a la Penitencia. La actitud de los obispos y la clase eclesiástica en general, se mantenía sobre la mayoría del pueblo laico. La sabiduría había sido recogida de entre el pueblo y llevada a alejados Monasterios en donde secretamente se estudiaban manuscritos de la antigüedad por órdenes de monjes estrictamente educados y vigilados como los benedictinos.  La creación de los pecados capitales motivó más al temor del pueblo laico quien se veía a la sombra de su señor feudal que era su “amo y maestro, protector y salvador”. La fidelidad del cristiano laico debía regirse pues por la obediencia a la Santa Iglesia Católica ; al Sacro Imperio Romano Germánico ; a su Rey Feudal ; y finalmente ser vasallo incondicional de su Señor.

La clase noble tenía privilegios especiales por su linaje pero debía mantener obediencia. Debía regirse por una serie de normas establecidas en donde, por ejemplo, el noble que fuese nombrado caballero debía servir a su Rey y por ende, a la Santa Iglesia y al Imperio. El caballero se regía bajo valores guerreros de orgullo y coraje ; de salvaguarda de las “buenas causas” y de “las jóvenes doncellas” ; de representación de estirpe en los torneos, ,etc. Sólo los reyes y el emperador mantenían un vínculo más directo con el Papa.
Con forme hemos visto, esta sociedad feudal tenía un claro sentido a favor de la unión del poder divino y terrenal en manos de la Iglesia y del Emperador : la unión de Dios y el Hombre a través del poder. Por su parte, el gusto o percepción subjetiva de la cristiandad occidental feudal se nota en los valores de Caridad y Fe : amor fraterno por medio de la limosna y certeza de fidelidad hacia la Iglesia, el Emperador y el Señor. Finalmente, el Ideal se halla en la representación del obediente y esforzado caballero que libertaría los Lugares Santos a favor de las “causas buenas de la Iglesia y del Imperio”. Por ello, las pasiones del hombre a través de la Misa, el temor y la Penitencia serán representados una y otra vez en los Lugares Santos.

La sociedad Feudal brindó una Actitud Estética particularmente temerosa frente al poder terrenal de Dios, el Papa, el Emperador y el Señor, y aún del poder maligno del Diablo. Por vez primera bondad y maldad, espiritualmente institucionalizados, se unían para atemorizar al Hombre. El poder terrenal del clero y la nobleza traerían los consecuentes excesos que disfrutaban con holganza a través de la limosna y mas tarde el diezmo. Los impuestos terrenales cobrados a los campesinos de la sociedad laica pero bautizada, servían en la mayoría de los casos para acrecentar los lujos de los Señores feudales y cada vez más la seguridad y bienestar que debían proporcionar a sus vasallos era practicamente nula. De esta manera, emergerá una acción de protesta y los aislados feudos se verán despoblados con la emigración y con ello el fomento de la comunicación en Europa para dar marcha a una nueva sociedad.

Durante la Edad Media predominaron los Estilos Paleocristiano Romano y Bizantino ; el Estilo Románico Monástico ; El estilo Feudal Románico, y el Estilo Gótico.

Estilos Paleocristiano Romano y Bizantino (s. V-VI) :

Todos monumentos supervivientes del arte de principios del cristianismo tienen una finalidad religiosa y de ello cabe deducir que las diversas fuentes de auspicio, las situaciones geográficas y las finalidades litúrgicas, son los factores determinantes en la forma de arquitectura, la iconografía de los mosaicos, los diseños escultóricos y las prácticas de difusión musical.

Tanto el estilo Paleocristiano Romano como el Bizantino fueron ambos cristianos, y todas las artes existieron, proliferaron y tuvieron su razón de ser dentro de los brazos que todo lo abarcaba la madre Iglesia, a pesar de tener orientaciones artísticas diferentes en Occidente y en Oriente. La fuerza romana en plena etapa de desintegración en el Occidente condujo a la descentralización de la autoridad y permitió grandes libertades en los estilos musical y regional, en tanto que los emperadores bizantinos conservaron un rígido control autocrático en todas las fases de la vida mundana y religiosa. El arte romano de primeros tiempos del cristianismo, por una parte, fue en mayor grado la expresión del pueblo ; abarcó todos los niveles sociales y su artesanía varió desde lo burdo hasta lo excelente, y fue más sencillo y directo en su concepción.

El arte Bizantino, por otra  parte, estaba bajo el auspicio personal de un próspero emperador que gobernaba como un César, y un patriarca religioso. Solamente se empleaban los mejores artistas, y las artes, a semejanza del eje vertical de una iglesia centralizada, prestaron mayor atención al más alto nivel de excelencia, cada vez, alejándose más del pueblo y tendiendo a ser puramente simbólicas. Al examinar las artes de los imperios de Oriente y Occidente, dos ideas parecen ser la clave para su comprensión : autoritarismo y misticismo.

Estilo Románico Monástico (s. XI-XII) : 

La clave para comprender el arte Románico como una forma viva y activa de expresión, es el conocimiento de las fuerzas antagónicas que lo originaron. Al extenderse al norte la influencia cristiana romana, se topó con el espíritu y la energía agitada e inquieta de las tribus bárbaras primitivas. En efecto, una Iglesia que veneraba la tradición y propiciaba un orden estático, absorbía pueblos con un impulso natural hacia la experimentación y la acción. Las innovaciones resultantes dieron a las antiguas formas, nuevos giros y peculiaridades. Cuando la basílica horizontal paleocristiana de tipo romano, por ejemplo, se combinó con la aguja o capitel septentrional, se dio el primer paso hacia la arquitectura románica. El desarrollo ulterior del estilo fue resultado directo de este maridaje de la horizontalidad meridional y la verticalidad septentrional, que reflejó como lo hizo, el amplio espíritu del humanismo romano tardío y las elevadas aspiraciones de los pueblos del norte.

La contrapartida musical se advierte en la fusión de la monofonía del sur y la polifonía del norte, que ocurrió cuando la tradición mediterránea de la melodía al unísono entro en contacto con la costumbre norteña de cantar a varias voces. El resultado fue la experimentación con formas primitivas de contrapunto y armonía que caracterizaron a la música del periodo románico.

Esta fusión de la unidad meridional con la diversidad septentrional y su lenta maduración con los siglos, fue el origen del primer estilo artístico verdaderamente europeo : el Románico. Las ideas en que se sustenta la faceta monástica del estilo, son consecuencia de las que generaron el periodo más temprano de Rávena. El misticismo del periodo anterior se orientó hacia una fase ascética ultraterrena y el autoritarismo de principios del cristianismo resultó una estratificación rígida de la sociedad en jerarquías estrictas. Las dos ideas básicas de este modo, cristalizaron en forma de ascetismo y jerarquización.

Estilo Feudal Románico (s. XI-XII):

El tapiz de Bayeux, la Canción de Rolando, las iglesias abaciales de Caen y la Torre Blanca de Londres son ejemplares representativos del estilo románico y guardan relación en su tiempo, lugar y contenido. Cada uno representa un pináculo en la cultura normanda. Es esta cultura, en donde se halla el origen del estilo Feudal Románico.

Todos los conceptos separados del mundo normando estuvieron contenidos en la idea central abrumadora del Feudalismo. A semejanza de los anillos concéntricos de las fortificaciones interior y exterior de la Torre de Londres, los individuos en una sociedad feudal fueron sólo débiles círculos en un orden cósmico de cosas en constante expansión. Ello determinaría sus relaciones con sus superiores, sus iguales y sus inferiores. Fue un sistema social elaborado tomando como modelo a un ejército junto a principios éticos que amalgamaron y dieron coherencia al todo. Ellos fueron fidelidad y una especie de ciega lealtad, en que lo verdadero y lo equívoco eran fijados por la fuerza física y no por la razón y los principios.

El sistema feudal concedía un sitio exacto a cada hombre en un orden jerárquico estricto y en él, los barones detentaban el poder recibido de manos de sus superiores, eclesiásticos o seculares ; los duques se enseñoreaban en sus posesiones, en nombre del rey,  el rey, el emperador y el Papa gobernaban la tierra como un feudo concedido por Dios.

Las artes se reflejaron en base a las virtudes feudales que fueron fe, valor y ciega lealtad al igual o al superior, cualquier desviación a este código era traición y castigada con el aislamiento y rechazo. La derrota tenía que ser decidida en el campo de batalla y Dios reservaba la victoria a los justos.

Estilo Gótico (s. XII-XIII): 

En el siglo que transcurrió entre  la dedicación de la gran abadía románica de Cluny (1095) y el comienzo de la construcción de la catedral de Chartres (1194), ocurrió algo más que un cambio de los estilos artísticos. Había acontecido un poderoso cambio en las  instituciones sociales y políticas y en las formas básicas de pensamiento, y las mutaciones resultantes en la vida eclesiástica, profana y artística produjeron netos antagonismos de criterio. Los antiguos conflictos, aplacados por el poder de la teocracia medieval, estallaron en abierto incendio y otros nuevos se le añadieron, avivados por el impulso de nuevas voces que clamaban ser escuchadas. Las disputas intelectuales se acaloraron y llegaron a un punto tremendo de actitud al profundizarse las tensiones emocionales. En esta situación crítica se apeló a los procesos de escolasticismo para unificar estas fuerzas cismáticas, y podemos comprender mejor el Estilo Gótico si lo consideramos como un estilo antagónico y disonante en que los elementos opuestos fueron conservados momentáneamente en un estado de precario equilibrio.

Con la disolución y ocaso definitivo de la síntesis escolástica en el siglo siguiente, las contradicciones básicas se volverían tan irreconciliables que en algunos casos dirimirían sus diferencias en el campo de batalla, en el otro, producirían cismas dentro de la Iglesia y en términos generales, engendrarían conflictos cada vez mayores de tipo filosófico y artístico.

Las dos ideas básicas de este modo, cristalizaron en forma de un dualismo gótico (la disputa entre Papas y Emperadores del Sacro imperio) y la síntesis escolástica (la suma de las diferencias).



Ideas Estéticas Imperio Bizantino
iconocratos Imperio románico
pantocratos Feudalismo
Sentido La certeza de Fe ; la supersti-ción ; la enseñanza ; la norma-tividad en libertad. Prestación de homenaje ; Fidelidad ; el sacrificio ; Patrocinio y obediencia. Fidelidad Unidad de la Iglesia con el gobierno Carolingio
Gusto Las imágenes, iconos ; la Fe ; lecturas sagradas y cantos piadosos. Crucifijo ; tributo ; caridad ; lecturas sacras y cantos piadosos. Caridad y Fe a través de las lecturas sagradas y los cantos piadosos
Ideal Poder espiritual ; voluntad de Dios ; catedral y la ciudad  ; sacralización ; exigencia de la religiosidad ; el comercio. Poder terrenal ; majestad de Dios ; monasterio castillo, fortaleza, catedral ; institucio-nalización ; exigencia de amparo ; peregrinación : las cruzadas. Estilo de vida Cristiano ; las Buenas Causas ; Santidad, Caballero y Cruzado
Valor La virgen ; la Santa Familia ; el gobierno celestial y terrenal ; bautismo y comunión ; las reliquias y la misa. Martirio ; santos, demonios, religiosos pecadores ; bautismo y comunión ; las reliquias y la misa. Los Mártires y las Reliquias, el Bautismo y la Misa
Pasión Por la ofensiva de Fe ; el emperador ; por la comunión y devoción, el culto y la liturgia ; seguridad en Dios y salvación. Por la autodefensa ; el tributo ; el señor feudal ; la comunión y devoción, culto y liturgia ; Temor a Dios y al pecado. Devoción al culto y la liturgia ; el Temor a Dios.
Senti-mientos Seguridad y calma ; comunica-ción y convivencia ; conocimiento. Inseguridad y violencia ; aislamiento y soledad ; pavor ; inceridumbre ; angustia ; ignorancia Aislamiento, soledad e ignorancia.

Fuente: http://usuarios.lycos.es/ameacver/Humanidades/ee1/06_El%20poder%20de%20la%20Iglesia.doc

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