viernes, 1 de enero de 2010

04 Los dos testimonios de Fe - Abdullah ibn Abdurrahman Al-Yibrin

Capítulo 4


El significado del testimonio: Muhammad es el mensajero de Allah

Cuando se menciona el testimonio de fe, debemos sa-ber que se hace referencia a sus dos partes, las cuales son indivisibles e inseparables, y que es indispensable el conocimiento completo de la implicancia de ambas, tener fe en ellas, y poner en práctica sus enseñanzas en el ámbito privado y público. A través de nuestra inves-tigación hemos concluido que el objetivo del testimo-nio de fe en que nada merece ser adorado salvo Allah no es solo expresarlo, por lo que concluimos que de manera semejante, el segundo testimonio de fe, en la Profecía de Muhammad, también debe ser expresado con sinceridad, fe y obrando en consecuencia. Este tes-timonio significa creer con certeza que Allah envió a Muhammad como mensajero para toda la humanidad.

El desarrollo de este tema requiere de la aclaración de los siguientes puntos:

 1. La capacidad de Muhammad () para llevar a cabo su Mensaje.

Dice Allah en el Sagrado Corán:

“Tu Señor es Quien crea y elige [hacer lo que quie-re]” (28:68).

“Allah sabe mejor que nadie en quién confiar Su Mensaje.” (6:124).

“Por cierto que los distinguimos, encomendándoles [transmitir el Mensaje y] recordar a los hombres la morada de la otra vida. Y ciertamente ellos se cuen-tan entre los virtuosos que Nosotros hemos elegido [para transmitir el Mensaje].” (38:46-47)

Estas Aleyas nos evidencian que los profetas fueron elegidos y purificados por Allah para llevar a cabo la misión de transmitir a la humanidad el mensaje del monoteísmo, capaces de transmitir correctamente la religión y la legislación divina.

Allah menciona en el Sagrado Corán que algunos pue-blos dijeron a sus profetas:

“Dijeron: Por cierto que sois seres humanos igual que nosotros” (14:10)

Pero los profetas contestaban:

“Sus Mensajeros les dijeron: Somos seres humanos como vosotros, pero Allah agracia [con la profecía] a quien quiere de Sus siervos” (14:12)

Siendo que Muhammad es el último y sello de los profetas fue agraciado con enormes favores, por haber sido elegido para transmitir su mensaje a toda la humanidad. Dijo Allah sobre él en el Sagrado Corán:

“Ciertamente eres de una naturaleza y moral gran-diosas”. (68:4)

En Sahih al-Bujari se menciona que A’isha dijo sobre el Profeta (): “Su carácter y moral era el mismo Corán”. Evidenciando que ponía en práctica todas las enseñan-zas de buen carácter, generosidad y excelencia. Incluso antes de que descendiera sobre él, su persona era ya conocida por su bondad y ética, al punto de ser cono-cido en su pueblo como “el auténtico, el veraz” poten-ciándose aun más estas características luego de recibir la revelación divina.

2. La infalibilidad de no cometer pecados

Existe consenso entre los sabios sobre el concepto de que los profetas y mensajeros eran infalibles en la transmisión del mensaje y que no cometían pecados mayores o capitales. Ya que esto implicaría la imposibi-lidad de ser ejemplos sanos para la humanidad. Porque al ser ordenados advertir a las personas para que no caigan en la incredulidad, la idolatría, los pecados, los malos modales y la desobediencia a Allah, si ellos mismos cayeran en esos actos, sus enemigos los hubie-ran acusado de hipocresía y falso moralismo, por lo que esto entraría en contradicción con la sabiduría de Allah y su elección, y por eso fueron protegidos por Allah para jamás caer en esas faltas y pecados.

En cuanto a los pecados menores y los errores, los pro-fetas pueden cometerlos al equivocarse en la elección ante dos posibilidades, pero inmediatamente son co-rregidos por Allah, para que ello no manche su misión. Siendo en si mismo esto una prueba de su humanidad y que no pueden ser descritos con atributos divinos.

Los Sabios han mencionado en sus libros de exégesis Coránicas situaciones al respecto. Dice Allah en el Co-rán:

“No rechaces [¡Oh, Muhammad!] a quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde anhelando Su rostro [y complacencia], porque hacerlo sería in-justo. A ti no te corresponde pedirles cuentas de sus obras ni a ellos tampoco pedirte cuenta de las tuyas, como para rechazarles”. (6:52)

“Pretendieron los idólatras [¡Oh, Muhammad!] que obraras distinto de lo que te habíamos revelado, y así inventar mentiras sobre Nosotros. De haberlo hecho te habrían tomado como su aliado”. (17:73)

Estos son ejemplos de situaciones en las que el Profeta () tomó una elección equivocado, considerando que su elección sería la más provechosa para la difusión del Islam, pero que Allah sabía en su conocimiento perfec-to y eterno que no sería así, y por eso lo corrigió. En cuanto a los pecados y las aberraciones Allah protegió a sus profetas de caer en esos comportamientos porque esto sería una contradicción con la elección y misión para la cual fueron enviados, ya que los profetas invi-tan al buen comportamiento y la excelencia en todos los asuntos.

La infalibilidad de los profetas respecto a la transmisión del mensaje es un asunto de consenso entre los sabios musulmanes, así como la imposibilidad de que antes de recibir la profecía hubieran caído en la idolatría y el politeísmo.

Se registra que el Profeta () dijo: “Jamás consideré siquiera caer en lo que hacían los paganos… y jamás vino a mi mente cometer un pecado, hasta que Allah me protegió con la profecía”. Este relato fue mencionado por al-Qadi ‘Aiadh.

Ibn Ishaq en su libro de biografía del Profeta () dijo: “El profeta creció protegido por Allah de caer en los comportamientos obscenos de los paganos, y cuando alcanzó juventud se transformó en la persona más res-petada de su pueblo debido a su excelente carácter y cualidades sublimes, el más educado, el más generoso, el más ético, el más confiable, el más alejado de todo comportamiento aberrante, tanto así que su propio pueblo lo llamó “el confiable”.



Fuente: www.islamhouse.com

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