viernes, 1 de enero de 2010

02 Los dos testimonios de Fe - Abdullah ibn Abdurrahman Al-Yibrin

 Capítulo 2


El esfuerzo por la causa de este testimonio

El Mensajero de Allah (e) dijo ‘Me ha sido ordenado esforzarme (en hacer llegar el mensaje) hasta que la gente atestigüe que nadie tiene el derecho de ser adorado salvo Allah (Lâ ilâha il la Allah), establezcan el Salât (Oración) y paguen el Zakât. Si cumplen con esto, su vida y sus bienes son sagrados excepto por el derecho del Islam, y su juicio corresponde sólo a Allah el altísimo’. En otra narración dice: “…hasta que atestigüen que nada ni nadie tiene derecho a ser adorado salvo Allah, y crean en mi y en cuanto me fue revelado…” (Registrado por al-Bujari y Muslim)

Son muchos los hadices que evidencian que el Profe-ta () aceptaba el testimonio de fe de las personas cuando lo pronunciaban. Se menciona sobre la histo-ria de la Islamización de Abu Darr al Gafari que dijo: Fui donde el Profeta () y le dije: Que la paz sea con-tigo, ‘atestiguo que nada merece ser adorado excepto Allah y que tu eres el mensajero de Allah’ y vi la ale-gría en su rostro”. También se menciona historia de Jaled Ibn Al-Walid, que dijo: “Fui donde el Profeta, lo saludé y le dije: Atestiguo que nada merece ser adorado excepto Allah y que tu eres su mensajero. Me respondió: Alabado sea Allah que te ha guiado”. En la historia de Jaled ibn Sa’id ibn al-A’s dijo al Pro-feta (): ¿A que invitas? Le respondió: “Invito a que atestigües que solo Allah merece ser adorado, sin asociados, y que Muhammad es su siervo y mensaje-ro, que abandones la idolatría de piedras que no oyen, no ven ni benefician. Respondió Jaled: Atesti-guo que nada merece ser adorado excepto Allah y que tu eres su mensajero”. Muchas son las historias de conversiones al Islam que evidencian que quien pronuncia el testimonio de fe ha completado la con-dición fundamental para pertenecer a la religión del Islam, siendo sagradas su vida y su integridad, evi-denciando esto que cuando Usama mató en una ba-talla a una persona que ante la muerte segura había pronunciado el testimonio de fe. Le dijo el Profeta (): “¿Lo has matado a pesar de que pronunció el testi-monio de fe?”. Le dijo: “mensajero de Allah, lo dijo solamente por miedo a la muerte”. Pero me dijo el profeta: “¿Acaso abriste su corazón para ver si era cierto?”. (sahih Muslim) En la narración hecha por Yundub al-Bayli dice: “Alguien mató en batalla a dos musulmanes y cuando lo enfrenté (y lo vencí) dijo: Atestiguo que nada merece ser adorado sino Allah. Entonces le dijo el Profeta: “Y qué harás el Día del Juicio con ese testimonio de fe?”.

Ibn ‘Abbâs (t) narró que cuando el Mensajero de Allah () envió a Mu‘âdh al Yemen le dijo: “Has de llegar a una comunidad de la Gente del Libro. Que sea lo primero a lo que les invites al testimonio de que nada ni nadie tiene el derecho de ser adorado salvo Allah (según otra narración: a que crean en la unicidad de Allah) y que yo soy su siervo y mensaje-ro”. (al-Bujari y Muslim)

Son numerosos los hadices que evidencian que era suficiente para el Profeta () para considerar a una persona como musulmana que pronunciara el testi-monio de fe y aplicara en su vida sus implicancias de monoteísmo, alejarse de la idolatría, obedecer a Allah y su Mensajero en todos los actos de adoración, si-guiendo el ejemplo del Mensajero, porque quienes pronunciaban el testimonio eran árabes y conocían perfectamente la implicancia de un testimonio de esa categoría, comprendían el significado de la negación primera y la afirmación posterior. La primera condición de este testimonio es el conocimiento de su significado y obrar acorde a él. Dice Allah en el Corán:

“Sabe [¡Oh, Muhammad!] que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado salvo Allah, e implora el perdón de tus faltas y la de los creyentes y las cre-yentes.” (47 : 19).

Y dice también:

“[¡Oh, incrédulos!] Aquellos que invocáis en vez de Allah no poseen la facultad de interceder por nadie; sólo la tendrán [aquellos a quienes Allah se lo permita, pues son quienes] atestiguan la Verdad [que no hay nada ni nadie con derecho a ser adora-do salvo Allah] con conocimiento.” (43 : 86).

Acorde a esto es que debemos aceptar el testimonio de fe de toda persona que lo pronuncie, y analizare-mos su obra luego, si se aferra al monoteísmo y las enseñanzas islámicas, entonces será un musulmán que gozará de todos los derechos que gozan los musulmanes y deberá cumplir con todas las obligaciones que pesan sobre los musulmanes. Pero si contradice las enseñanzas islámicas o abandona las prácticas y los ritos de adoración, negando su obligación, o declara lícitos asuntos que son claramente prohibidos en el Islam, entonces este testimonio no los beneficiará en absoluto, como es el caso evidente de muchas personas en nuestros días, ya sean pseudo-sabios, imitadores o musulmanes en general. Muchas personas en estos últimos siglos y en la actualidad especialmente han sufrido la corrupción de su doctrina y creencias, y han crecido sumidos en la ignorancia de las condiciones e impli-cancias del testimonio de fe, incluso en su significancia lingüística, ya que muchos árabes desconocen el significado del testimonio de fe. Cometiendo aquello que contradice su pronunciación, resumiéndose solamente a pronunciarla por superstición, creyendo que así salvarán sus almas y alcanzarán la guía, sin que ello implique revisar sus creencias u obrar acorde a este testimonio.

Es por ello que tenemos la necesidad extrema de comentar las condiciones de este testimonio, para mostrar el error de quienes creen que por el solo hecho de pronunciarla son musulmanes perfectos en su fe y obra.


Fuente: www.islamhouse.com

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